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Familia

álvaro uribe

Lina Moreno de Uribe

 

Lina María Moreno Mejía nació en Medellín el 4 de diciembre de 1955, se desempeñó como primera dama de Colombia entre 2002 y 2010, aunque en su opinión, este título le parece limitante y excluyente.

 

Lina María es graduada en Filosofía y Letras de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, también cursó estudios de Antropología.

 

Ha acompañado a su esposo Álvaro Uribe Vélez en sus diversas actividades políticas.

 

Durante los dos gobiernos de su marido presidió la labor de la Consejería Presidencial de Programas Especiales, creada el 5 de marzo de 2003 con el objetivo de apoyar al Gobierno Nacional en el logro de metas de política social planteadas en el Plan Nacional de Desarrollo. En este contexto, lideró el “Programa de Promoción de Derechos y Redes Constructoras de Paz”, el cual busca incidir en el mejoramiento de las condiciones de vida de los adolescentes, con el fin de contribuir a la disminución de los embarazos precoces.

 

El 19 de Mayo de 2013, Lina Moreno fue hospitalizada en la Fundación Centros Especializados en Rionegro(Antioquia) (Fundación San Vicente de Paul), según medios a la ex primera dama se le diagnosticó EPOC exacerbado y sinusitis.

 

Tomás Uribe Moreno (19 de abril de 1981) 

Jerónimo Alberto Uribe Moreno (16 de julio de 1983)

 

Tomás y Jerónimo son, ante todo, emprendedores. Pese a su escasa edad -Dos jóvenes emprendedores, manejan dos importantes empresas: Salvarte y Ecoeficencia S. A. También participan con su padre en las actividades de la ya célebre finca El Ubérrimo, en Córdoba, a la que ellos llaman “la empresa familiar”, y son socios minoritarios con un tío del lado materno en una firma inmobiliaria que compra y vende propiedades en varias regiones del país.Y se dedicaron a hacer empresa porque de tanto “sufrir la vida pública de mi papá y de escuchar las cosas que dijeron de él -explica Tomás-, me decidí por lo privado”. Y aunque “desde muy pequeño me echaba mis discursos, no quise más lo público”.

 

Tomás, quien estudió ingeniería química en la Universidad de los Andes, aún recuerda como si fuera ayer su primera incursión en la vida de los negocios, cuando aún su padre no había ganado las elecciones. En una visita a la plaza de mercado de Montería, le llamaron la atención unos sombreros en fibras naturales y de ala ancha. Tras regatear por 15 minutos, logró bajar el precio de 4.000 a 2.000 pesos. “Pensé que podría negociar con el proveedor a 1.000 pesos y venderlos en España para una buena ganancia”, dice. Le propuso el negocio a su hermano y desde entonces acordaron participar siempre como socios 50-50. Al llegar Tomás al país ibérico, se encontró con su primera dura lección: no había tramitado el certificado de origen. Tras mucho papeleo que le tocó asumir a Jerónimo, pudieron poner los papeles en regla. Pero los sombreros no gustaron y perdieron casi la totalidad de los seis millones de pesos invertidos en su primer negocio.

 

No se resignaron. Tomás conoció unas manillas elaboradas en caña flecha e invirtió los 500.000 pesos que les quedaban y probó nuevamente suerte en el Viejo Continente. El éxito fue abrumador y allí nació Salvarte. Como repiten una y otra vez: “un producto bueno se vende solo”.

 

Salvarte hoy tiene locales alquilados en los centros comerciales El Retiro, Atlantis y la Gran Estación, que son manejados por ellos. Los locales del Puente Aéreo y el aeropuerto El Dorado, que han sido objeto de suspicacia, son sólo franquicias.

 

La firma Ecoeficiencia, cuyo gerente general es Tomás Uribe, es menos conocida, pero es una apuesta de mayor envergadura. Es una empresa que provee servicios ambientales -reciclaje, tratamiento de aguas, mediciones de ruido-. Nació hace pocos años en sociedad con un viejo amigo del colegio, y hoy tiene 220 empleados. Su clientela incluye Bavaria, Quala y Postobón, entre otras grandes compañías industriales. Bajo la dirección del mayor de los Uribe Moreno, quien cumple a la letra el lema de su padre de “trabajar, trabajar y trabajar”, han incrementado significativamente sus ventas. “No tenemos un solo contrato con el Estado”, dice enfático, y explica la presencia de personal del Ejército custodiando las instalaciones a las obvias medidas de seguridad que debe mantener.

 

La firma Ecoeficiencia, cuyo gerente general es Tomás Uribe, es menos conocida, pero es una apuesta de mayor envergadura. Es una empresa que provee servicios ambientales -reciclaje, tratamiento de aguas, mediciones de ruido-. Nació hace pocos años en sociedad con un viejo amigo del colegio, y hoy tiene 220 empleados. Su clientela incluye Bavaria, Quala y Postobón, entre otras grandes compañías industriales. Bajo la dirección del mayor de los Uribe Moreno, quien cumple a la letra el lema de su padre de “trabajar, trabajar y trabajar”, han incrementado significativamente sus ventas. “No tenemos un solo contrato con el Estado”, dice enfático, y explica la presencia de personal del Ejército custodiando las instalaciones a las obvias medidas de seguridad que debe mantener.

 

“Los hermanos Uribe tienen muchos rasgos parecidos a su padre. Son trabajadores, disciplinados, frenteros y talentosos.”